Asimilar la noción de “rutina”

Lo ideal es que se establezcan rutinas matutinas. Una rutina es simplemente una serie de etapas que siempre se suceden en el mismo orden.

Por ejemplo, para un niño: levantarse, desayunar, cepillarse los dientes, ponerse el abrigo y los zapatos y cargarse la mochila para ir a la escuela.

Vamos a exponer un cuadro con la secuencia de las etapas. En cada etapa realizada, el niño coloca una pegatina. Si cada mañana consigue seguir las etapas en orden “casi” solo, obtendrá una pequeña recompensa.

Uno de los trucos es hacer que tu hijo recurra a la “rutina matutina” para que pueda apropiarse de esta noción de “rutina”.

Con el hábito no será necesario animarlo o supervisarlo: efectuará por sí solo sus rutinas.

Facilitar la autonomía del niño

Cada niño o niña necesita su propio tiempo para prepararse por la mañana. Es importante identificar este tiempo y facilitar su autonomía: cuanto antes sepan tus hijos dónde están los cuencos, cómo prepararse el desayuno y separar los residuos, más tiempo ahorrarás. Por cierto, la televisión a esa hora no es la mejor manera de fomentar la autonomía…

Tiempo para los adultos

El adulto encargado de preparar a los niños por la mañana debe levantarse media hora antes que el resto de la familia: este famoso “tiempo para uno mismo” que todos queremos, ya lo tenemos aquí. Levantarte media hora antes, ducharte a tu propio ritmo y desayunar sin que uno de tus hijos grite cada 30 segundos mamá o papá… qué alegría.

La plataforma de lanzamiento

Recomiendo introducir lo que yo llamo “la plataforma de lanzamiento”, es decir un lugar para cada miembro de la familia, que puede ser por ejemplo una cesta, una caja de plástico o un cajón etiquetado con su nombre para que introduzca lo que necesite mostrarte: un cuaderno de correspondencia escolar, una nota para firmar, un botón que se ha desprendido del abrigo, etc. Por tu parte, podrás dejar la nota firmada para entregar al profesor, la merienda del día siguiente o la bolsa de la piscina. De esta manera no tendrás que correr detrás de cada uno repitiendo la típica frase “¿te has acordado de…?”

Para toda la familia, la mañana se prepara la tarde anterior

Desde la tarde del día anterior podemos establecer una organización que simplifique la vida a toda la familia.

¿Por qué no disponer de una caja de plástico o una cesta para la ropa sucia en cada habitación, en la que cada cual ponga su ropa usada del día?

Miramos los pronósticos del tiempo y podemos preparar la ropa para el día siguiente.

O también, según sea el caso, rellenamos los tápers con el desayuno o la merienda, la cantimplora o el termo.

 

En resumen, hay que anticiparse. Así tus mañanas serán mucho más tranquilas.