Ingredientes: Para 4 personas

Placas de lasaña precocida: una decena

Espinacas frescas o congeladas: 500 gr

Ricotta: 500 gr

Nata liquida: 30 cl

Ajo: 1 diente

Queso parmesano rallado: 150 gr

Pesto: 2 cucharadas soperas

Ramas de albahaca fresca: 2

Aceite de oliva, sal y pimienta

Si opta por espinacas frescas, lave y corte las hojas (retire el nervio central). Sumérjalas 5 mn en una olla de agua hirviendo con sal y luego escúrralas. Si opta por espinacas congeladas, sáquelas del paquete y descongélelas a temperatura ambiente en un plato cubierto con papel absorbente.

En una ensaladera, mezcle la ricotta con la nata y 100 gr de queso parmesano. Salpimiente.

Encienda el horno a 180°.

Ponga aceite en una bandeja para gratinar de tamaño medio y deposite 2 placas de lasaña (o 3, en función del tamaño de su plato). Extienda por encima una cucharada de pesto y sobre ella una capa de nata de ricotta y otra de espinacas. Vierta sobre las espinacas un chorrito de aceite de oliva y salpimiente. Repita la operación con otras dos capas de lasaña, el pesto, la nata de ricotta, las espinacas y el aliño.

Termine con otra capa de lasaña cubierta con una capa de nata de ricotta espolvoreada con el queso parmesano rallado restante.

Hornee de 20 a 30 mn controlando el horneado. Ponga hojas frescas de albahaca sobre la lasaña justo antes de servir.

Consejo del chef: La lasaña lleva habitualmente bechamel clásica, pero esta receta se ha aligerado sustituyéndola con nata de ricotta. También puede utilizar nata con 0% de grasa en lugar de nata entera.

Si desea complementar el planto puede añadir porciones finas de salmón fresco entre las capas de espinaca y de nata de ricotta.