Hoy en día, pocos perros viven fuera constantemente. Los perros forman parte de la familia como un miembro más, permanecen a nuestro lado, duermen a los pies de la cama, comen en la cocina e incluso, a veces, se les permite subir a la cama. Pero ¿todos los perros se adaptan a una vida de interior?

¿Cualquier perro puede vivir en un piso?

«No puedo tener un perro porque vivo en un piso, sería infeliz», escuchamos muy a menudo. ¿Está bien fundamentada esta creencia popular, aunque se base en una buena intención? Pues bien, la respuesta es no. Pese a que es cierto que los perros han vivido durante muchos siglos básicamente en el exterior, hace mucho tiempo que se adaptaron a nuestro estilo de vida urbano. Con lo cual, actualmente la mayoría de los perros puede vivir muy bien en un piso.

También escuchamos frecuentemente que solo los perros pequeños pueden vivir en un piso. De nuevo, se trata de un prejuicio muy extendido. Un perro pequeño, que utiliza y necesita menos espacio, podrá, sin lugar a dudas, adaptarse más rápido a su entorno, pero un perro grande también puede, siempre y cuando se respeten sus necesidades y que se le acostumbre lo antes posible (¡mudarse de una casa en el campo a un apartamento de dos habitaciones siempre será más difícil!).

La pregunta realmente importante que hay que plantearse no es « ¿cuántos metros cuadrados necesita el perro? » sino « ¿cuánto tiempo pasará el perro en esos metros a diario? ». Más que una cuestión de espacio se trata de una cuestión de tiempo. De hecho, el perro necesita contacto social y esfuerzo físico e intelectual. Si pasa el día solo, ocho horas esperando a que regrese su dueño, carece de esos estímulos y puede sufrir las consecuencias, tanto si dispone de 200 m2 o de un jardín. Antes de escoger un perro, es imperativo preguntarse cuánto tiempo pasará encerrado en casa cada día, y de cuánto tiempo dispondremos para sacarlo a pasear y satisfacer sus necesidades.

¿Qué raza de perro se adapta mejor a estar solo todo el día?

Poco importa que viva en un piso o en un casa, aunque tenga acceso a un jardín, un perro no puede estar solo más de 8 horas al día, y eso ya es muchísimo. Si trabajas y sabes de antemano que tu perro estará inevitablemente solo desde la mañana hasta la noche, escoge una raza más independiente que soporte la soledad: el chow-chow, el corgi, el lhasa apso o incluso el pekinés. En cualquier caso, tienes que enseñarle a estar solo hasta que llegues a casa.

¿Qué raza de perro elegir para una persona mayor?

Para una persona mayor o sedentaria, escoge una raza pequeña poco activa, que no necesite demasiada actividad: el spaniel tibetano, el cavalier King Charles spaniel, el bichón o el yorkshire.

¿Qué raza de perro se adapta mejor a vivir con niños?

La mayoría de los perros se llevan bien con los niños siempre y cuando sean respetados. ¡El bulldog francés, el carlino o incluso el westie podrían ser sus mejores amigos! Entre los perros de gran tamaño, el golden retriever o el boyero de berna son muy adecuados para vivir con niños.

¿Qué raza de perro es más adecuada para llevarlo contigo a todas partes?

Si tienes un estilo de vida bastante activo, te desplazas a menudo y quieres llevar a tu perro contigo siempre, escoge una raza pequeña: chihuahua, yorkshire o papillón.

¿Qué raza de perro elegir para una vida activa?

Si tu perro vive en casa, pero quieres hacer actividades con él (largos paseos, deportes caninos…), escoge una raza dinámica: jack russell, pastor de las islas Shetland, spaniel bretón…

¿Qué raza de perro no destroza la casa?

Cuando adoptamos un perro, un miedo habitual es que destroce la casa. Los perros que no están suficientemente cansados son especialmente susceptibles a volverse destructivos. Para evitar los destrozos (aunque nada lo garantiza), es mejor escoger un perro relativamente tranquilo, que necesitará cansarse menos que un husky, un pastor belga malinois, un pastor australiano o un border collie (¡razas particularmente activas!). Las razas más tranquilas son, entre otras, el pequinés, el cavalier King Charles spaniel, el bichón maltés, el chow-chow o incluso el boyero de berna.

Además, piensa en la «cantidad» de posibles daños: parte de la base de que los daños serán siempre menores si los provoca un perro pequeño en lugar de uno grande. Por ejemplo, las patas de una mesa mordidas por los dientes de un pinscher miniatura a priori estarán menos destrozadas que si hubieran sido devoradas por un labrador… Por ejemplo, la cantidad de orina producida por un chihuahua sobre la pata de la mesa siempre será menor que el gran charco que deje un labrador.

 

Por último, si tienes un perro que, a pesar de todo, tiende a ser destructivo, existen varias soluciones: evita dejar cosas al alcance de sus patas (colada, basura, etc.), aíslalo en una habitación, dale juguetes para que se entretenga o incluso acude a un etólogo veterinario, que es la persona más capacitada para ayudarte a resolver el problema.

Para terminar, piensa también en el pelo: un perro de pelo largo, como el collie, que se sacuda en el salón tras revolcarse por el barro, siempre requerirá más limpieza que un perro de pelo corto como el galgo español.

 

En todo caso, podemos garantizarlo: ¡tener una casa bonita y un perro no son incompatibles!