A veces pensamos que hacemos bien en darle a nuestra mascota algo de comer que nos guste a nosotros. Pensamos que esto seguramente le gustará… Sin embargo, ¡algunos alimentos pueden ser peligrosos!

La leche y los productos lácteos

A diferencia de lo que se cree, la leche de vaca no es digerible para los gatos y los perros destetados. Darles leche puede causar diarreas graves.

Pero es perfectamente posible darle a tu mascota un poco de yogur o de crema fresca, esto seguro que le encantará. Simplemente no hay que abusar de ello para evitar el riesgo de diarrea.

En cuanto a trozos de queso, a los perros les vuelven locos generalmente, y a los gatos también les gustan. Pueden convertirse en excelentes recompensas, especialmente en la fase de adiestramiento. No obstante, son mejores los quesos curados, sin corteza, pero siempre con moderación. Un poco de queso rallado por encima del alimento seco también puede favorecer el apetito de los animales difíciles.

El chocolate

¡No creas que haces feliz a tu perro o a tu gato dándole chocolate! Este alimento tan agradable a las papilas gustativas de los humanos es extremadamente tóxico para los animales, debido a su contenido en teobromina. Además el chocolate es concentrado de cacao (el chocolate negro contiene un 90 % por ejemplo) y en cantidades importantes puede ser peligroso para el animal. Puede afectar al sistema nervioso, al corazón y causarle la muerte.

Las frutas con pepitas y hueso

El hueso y las pepitas de las frutas son tóxicos para los gatos y perros a causa de su contenido en glucósido cianogénico.

La uva, especialmente, puede causar problemas intestinales e insuficiencia renal.

El aguacate también es particularmente peligroso, no solo a causa del hueso, sino también por su contenido en persina, una sustancia tóxica que puede resultar perjudicial para el corazón y los pulmones de los animales. El aguacate, rico en grasas, también puede provocar una inflamación del páncreas en el animal.

La patata cruda

La patata cruda contiene oxalato de calcio, que es un peligro para el sistema urinario de los animales, ya que puede originar cálculos. También contiene solanina, que es la responsable de los problemas intestinales. En cambio, cuando está cocida, no conlleva ningún riesgo particular. Por ello a veces la encontramos como componente del alimento seco.

El ajo y la cebolla crudos

El ajo y la cebolla crudos son tóxicos para los perros y gatos, pues afectan a los glóbulos rojos y pueden causar vómitos, taquicardias y anemia grave. Cocidos, estos alimentos presentan menor riesgo, pero más vale, por si acaso, evitarlos.

Las nueces

Los animales tienen grandes dificultades para digerir las nueces. Son muy ricas en fósforo y forman parte de los alimentos que hay que evitar. Las nueces de macadamia y la nuez moscada son particularmente peligrosas, las primeras pueden causar fiebre, decaimiento y aumentar el ritmo cardíaco del animal; y las segundas pueden causar alucinaciones.

El café

Como el chocolate, el café es tóxico para los animales. La cafeína aumenta el ritmo cardíaco y puede causar incluso la muerte.

¿Qué hay que hacer si mi mascota ha ingerido un producto tóxico?

Si tu mascota ha ingerido un alimento tóxico (o sospechas que lo puede haber hecho), no pierdas tiempo y llama rápidamente a un veterinario para explicárselo. Él te dirá cómo actuar. También puedes contactar con un centro de información toxicológica.

Y porque vale más prevenir que curar, piensa en mantener estos alimentos peligrosos lejos del alcance de tu animal. ¡Lo mejor es guardarlos en recipientes inaccesibles para ellos!