Acurrucarse con una mascota por la noche es muy tentador para mucha gente. ¿Pero es buena idea?

Tener a tu lado una bola de pelo por la noche tiene, sin duda, algo de reconfortante. Además, investigadores de la clínica Mayo de Scottsdale, en Arizona, un establecimiento especializado en trastornos del sueño, han demostrado recientemente que la presencia de los animales de compañía durante la noche crea un clima de seguridad y relax.

 

¿Perturban el sueño los animales?

No siempre es así: algunos perros roncan muy fuerte y pueden impedirte dormir, mientras que otros ocuparán toda tu cama y te harán pasar una noche muy incómoda. Los gatos, por su parte, es raro que duerman toda la noche, y pueden levantarse para beber, comer, ir al arenero, pasearse, jugar (por ejemplo, con los dedos de tus pies)… y hacer ruido.

Y en cuanto a los perros: tu cama es tuya, y no de él. Por eso tendrás que enseñarle a bajar cuando se lo ordenes y sin rechistar, para que se vaya a su propia cesta. Un perro que convierte tu cama en su territorio podría a la larga llegar a prohibirte usarla, o incluso morderte.

¿Y la higiene?

Muchas personas prefieren no dormir con su mascota por una cuestión de higiene. Sin embargo, los casos de zoonosis (enfermedades que se transmiten del animal al ser humano) son muy raros. Antes de acostarte, puedes lavarle las patas a tu mascota y aplicarle regularmente un producto antiparasitario.

 

¿Y si no quiero dormir con mi mascota?

Si no te apetece que tu mascota duerma contigo, pon a su disposición una cesta, un cojín o una cama donde se sienta bien. Ubica su zona de dormir en un lugar adaptado y tranquilo, ya sea al pie de tu cama o en otra habitación.