La noción de justicia no existe en el mundo canino. Se trata de un concepto humano. Para el perro, la relación se define en términos de bienestar, sentido por una parte en presencia de otros (humanos o animales), y por otra parte en relación al entorno. Pero como dueños, ¿cómo saber si se es «justo» con su perro?

La ciencia lo afirma: la noción de justicia no existe para el perro. Cuando su perro hace un gesto con la cabeza gacha, le culpabiliza hasta el punto, a veces, de que se siente injusto hacia él. Sin embargo, sólo es un sentimiento humano. El perro no quiere que se sienta así. No es rencoroso y no buscará venganza, contrariamente a la creencia popular.  En realidad, la noción de justicia sólo depende de su propia concepción de este término, y de su representación de la educación. «Lo importante es definir las reglas coherentes, y adherirse a las mismas siempre», explica el Dr. Stéphane Tardif, veterinario en Neuilly sur Seine. E insiste: «los otros miembros de la familia también deben respetar estas normas para no perturbar al animal». En efecto, el perro no comprende que ciertos comportamientos pueden ser autorizados con ciertos humanos, pero no con otros. «Este género de incoherencias pueden generar ansiedad y le requiere más esfuerzo al perro», explica el veterinario.

De la misma forma, las nociones de venganza o de celos no existen en el perro. «Incluso cuando pone su cabeza bajo la mano para mangar las caricias de otro: no es miedo de no tener, dominando los celos, lo que entra en juego, sino simplemente el interés por atraer la atención de su propietario», ilustra el Dr. Tarde. Igualmente, en un grupo de perros, es inútil dar un juego distinto a cada uno pensando ser justo y equitativo: ¡para el perro, lo que el otro posee o utiliza será siempre más interesante! Para evitar disputas, manténgase siempre atento con los perros que juegan juntos. Y cuando finalice el juego, coloque los juguetes en una caja.

« Por consiguiente, es importante retener que, para ser justo con su perro, hace falta ante todo establecer sus criterios de justicia para nosotros, los humanos, y con toda la familia, para entonces tener una relación de bienestar con el perro », afirma el Dr. Tardif.

El refuerzo positivo

Un buen medio de tener una relación «justa» con su perro que será para Vd. fuente de bienestar es educarle sobre la base del reforzamiento positivo. Esta técnica de educación se basa en felicitar y animar a su perro a adoptar los comportamientos que Vd. espera de él. Concretamente, se trata de recompensar las buenas actitudes de su perro. ¿Viene cuando Vd. le llama? Ofrézcale una golosina. ¿Obedece a la orden «sentado»? Vuélvalo a felicitar. Hablando de esto, se recomienda notablemente si tiene un cachorro en pleno aprendizaje, llevar siempre golosinas a mano. Puede tenerlas en distintas partes de la casa, o bien guardadas en una caja de aperitivos. «La elección del método educativo forma parte de estas reglas a establecer en la relación con su perro. La educación positiva, como nuevo método ya ha demostrado sus resultados, y garantiza una relación basada en contactos positivos, es una elección justa según nuestros criterios humanos ya que se deja al perro que aprenda y evolucione por sí mismo», concluye el Dr. Tardif.