¡Aquellos padres que nunca hayan pisado descalzos un Lego puntiagudo cuando han ido a ver a su hijo enfermo a la cama que tiren la primera piedra! Lo mismo ocurre con los que gritan a pleno pulmón “¡Ordena tu cuarto!”. Simplifiquemos un poco la vida de nuestros hijos y encontremos nuestro zen.

Comencemos por algunos principios básicos.

 

Principio Nº1: sus hijos, desde la guardería, ya saben ordenar

Pues sí. En la escuela, ordenan. Pregúntele a la maestra. Ordenar no es una tarea destinada al adulto de referencia, quien ya proporciona el suficiente esfuerzo para cuidar de sus propios asuntos, bañar, alimentar y entretener a la descendencia.

Principio Nº 2: Si no es divertido, nadie quiere jugar

Usted conoce a sus hijos: siempre listos para jugar, para hacer una carrera, a creer en lo maravilloso. Saque partido de eso. Para ordenar, tenemos el derecho a divertirnos. Reúna todo en el centro de la habitación y oculte un caramelo debajo de la pila: el primero que lo encuentre gana. O bien cronometramos y hacemos una carrera. O bien, desde el centro de la habitación, arrojamos algunos Playmove con los ojos cerrados tratando de alcanzar la caja buena. O bien, ordenamos con música. Nosotros, los adultos, debemos hacer esta “tarea” lo más atractiva posible.

 

Principio 3: ¿se cepillan los dientes todas las noches? También ordenamos todas las noches

¿Nunca ha llegado a sentirse desanimado delante de una montaña de cosas que hacer? Sus hijos también. Ordenar toda una semana de juegos y juguetes de una sola vez es demasiado duro. Hacerlo todos los días, sin embargo, rápidamente se convierte en un hábito automático (que podrá serles útil más adelante).

 

Principio 4: cuanto más sencillo es ordenar, mejor funciona

Si su sistema de almacenamiento es demasiado sofisticado, ya que fue creado con un cerebro de adulto, sólo usted podrá mantenerlo en el tiempo. Por lo tanto, simplifiquemos al máximo.

¿Qué es ordenar fácilmente?

  • cajas abiertas, cestas. La menor manipulación posible.
  • temas fáciles de entender. Por ejemplo: peluches / coches / Barbie / Lego …
  • lo organizamos allí donde jugamos, en la medida de lo posible. O bien, las cajas tienen ruedas y asas.

 

Principio 5: un caos “leve” anima la creatividad

No es muy importante si los bloques de construcción se almacenan en la misma caja que los animales de plástico y los coches pequeños. Francamente, no nos importa. De todos modos, se mezclan durante el juego, crean historias, circuitos … Este espacio creativo se necesita para el crecimiento. Sepamos dejar a un lado (un poco) nuestro perfeccionismo.

 

EL MATERIAL IDEAL PARA UNA HABITACIÓN BIEN ORDENADA

Prefiera varias cajas de tamaño razonable, adaptadas a las manos de los niños. Pero reflexione sobre el tamaño del contenido que ha escogido. Si a su cariño le gustan los juguetes de construcción, piense que recibirá para su cumpleaños, Navidad y esto, durante varios años. Antes de comprar cualquier caja o baúl, añada sistemáticamente el 30% más de volumen para encontrar el tamaño ideal.

Se sabe que los niños no son considerados cuidadosos con objetos utilitarios: recuérdelo antes de comprar una cesta bonita o una caja con la imagen de sus héroes favoritos. En resumen, queremos algo sólido.

Como las categorías de los juguetes deben ser fáciles de identificar, un mueble con cajones diferenciados es un extra.

A falta de ello, para los más pequeños, podemos crear etiquetas dibujadas.

¿Por qué no emplear los espacios de almacenamiento procedentes de la cocina cuando se trata de pequeños objetos o materiales de construcción que deben ser separados entre ellos? Por ejemplo, un organizador de cajón para guardar pinceles y bolígrafos o cajas herméticas Fresh&Go para los pequeños accesorios de las muñecas.

Los libros de los pequeños se clasifican de frente, en contenedores, como los Essentials.

Para objetos largos, que exigen montaje, los disfraces o los juegos de exterior, el almacenamiento ideal es sin duda bajo la cama.

Un último consejo: la clasificación de juguetes se hace al menos dos veces al año.