Tu pequeño acaba de llegar a casa. He aquí algunos consejos prácticos para organizarte y no complicarte la vida.

 

1- El cambio

Es obvio que tu bebé necesitará que le cambies el pañal con frecuencia, día y noche.

Por lo tanto, el lugar en que lo hagas debe estar a una altura que te convenga (piensa en tu espalda) y provisto de todo el material necesario.

Si crees, como yo, que no es muy estético ver el paquete de pañales cerca (o debajo) del cambiador, puedes guardar los pañales en una bonita caja de plástico, de color o transparente.

Si el espacio de tu cuarto de baño lo permite, sin duda es uno de los mejores lugares para cambiar a tu bebé. Si no es así puede servirte cualquier mesa en otro lugar, siempre que sea práctica. Lo principal es que puedas alcanzar lo que necesitas con una sola mano (con la otra sujetas al bebé para evitar riesgos de caída).

Recuerda colocar un cubo de basura con pedal cerca, porque si manipulas el pañal con una mano y sujetas al bebé con la otra solo te queda el pie para abrir el cubo.

 

2- El mobiliario del dormitorio. Una palabra clave: anticipación

Si le das el pecho, piensa en instalar un sillón con reposabrazos en la habitación. Tu espalda te lo agradecerá.

Para la ropa, te recomiendo que no compres uno de esos bonitos – y pequeños – armarios para bebés. Tu hijo va a crecer tan rápido que pronto su ropa dejará de caber en él. Un armario “normal” será más útil.

Si optas por una cómoda, elije un estilo “neutro” y no infantil, ya que es posible que más tarde tengas que utilizarla en otra habitación.

 

3- Los juguetes y peluches

Como es normal, tu bebé recibirá sus mimos, y probablemente ya le hayan regalado algunos peluches y juguetes.

Hasta que tenga edad para jugar con ellos, guarda los juguetes en una caja de plástico en el armario. Y todo en altura, por supuesto.

Para evitar que los peluches cojan mucho polvo, y así también complaces a quienes se los han regalado, ponlos a la vista alternándolos. Por ejemplo, una semana el elefante del tito, la semana siguiente es el osito de la abuela…

 

4- La ropa y el calzado

4.1- Cuando se le queden pequeños

Como madres y padres sentimentales que somos, es muy difícil desprendernos del primer par de zapatos de nuestro pequeño, de su primer pijama, de su primera canastilla… Nada que discutir. Solo tenemos que introducirlos y guardarlos en una caja marcada con su nombre.

Consejo: coloca una caja en la parte inferior del armario de tu hijo, en la que poco a poco irás poniendo la ropa y los zapatos, aún en buen estado, que se le han quedado pequeños.

4.2- Cuando aún le queden grandes

¿Qué pasa con la ropa y los zapatos que te han regalado y que le quedan aún demasiado grandes?

Guárdalos en una caja que los proteja. Busca en ella dos o tres veces al año y elije lo que creas que va a necesitar tu hijo durante las dos próximas temporadas.

Y en general, si tienes dudas, puedes recurrir a la famosa regla: “lo que entra por lo que sale”. En otras palabras, cada nueva prenda de ropa o calzado que entre en el armario debe sustituir una antigua… Así te garantizas que siempre podrás cerrar las puertas de los armarios.